viernes, 14 de mayo de 2010

Cuerpos en bicicleta

Estaban ahí
mermando el tiempo insano
de su maldita opulencia.

Giraban sus cabezas rotatorias
sobre sus vertebras engrasadas
y abrían sus bocas verticales
en bostezos disimulados.

Miraban malévolamente
los calcetines del poeta que clamaba
las últimas palabras miserables
en detonantes giros de brazos

Y nada comprendían

Los escotes, las cintas del pelo
y los sudores varios
reclamaban el final suspirado.

Y seguían sin comprender nada

Algunos mitos han quedado
descabezados y hundidos
en la salida atropellada,
ahora que se han declarado
facilidades y rebajas
para los próximos veranos
llenos de títeres cuentistas
y algunos cuerpos en bicicleta.

Y seguimos sin sentir nada.