miércoles, 12 de agosto de 2009

Podemos caer


Podemos caer en un suspiro de tristeza
abandonarnos en nuestras cenizas
como un desecho sin propietario,
y pensar que la vida se ha galardonado
con una pizca de melancolía

Pero no es así.
Mas allá de cierta química desconocida
nos extendemos en tantas ramas
de otros muchos conocidos
que todo resurge constantemente
como un movimiento continuo

Somos otros muchos,
mucho más
que nuestro ridículo paso arqueado
ha imaginado nunca

Y todo parece una ruina
rodando por el borde de las horas impasibles
junto a una calentura de alma olvidada
que arrastra el cuerpo descompuesto
de todo animal encontrado

No es así.
La naturaleza colectiva
nos espera detrás de cualquier esquina
y cae suelta y enérgica
desde las camas más alegres
a los clientes cotidianos
de los cafés más olvidados.

Y tus vagones incendiados
se despiden alegremente para siempre jamás.
Y no mires atrás