sábado, 18 de diciembre de 2010

Residuos

He dormido
bajo mi piel desconocida
una vez más,
y el cielo se ha señalado
como el postigo invisible
de cierta verdad inventada.

Hay polvo de amianto
en la lengua de la mentira
y la barriga de la envidia
en la mesa de los ricos
se ha ensañado
en el mantenimiento más esmerado
de la pobreza.

La quietud de los desiertos
muestra una desaparición esperada
donde dios no fue invitado
y el silencio
ha rodeado una vez más
la germinación de la locura.

Los amantes
abrasados en el interior
de sus cuerpos conocidos
nos advierten de bestias y sombras
en los límites invisibles del tiempo.

La palabra
es una infección prohibida
en el residuo de la madrugada.