martes, 21 de diciembre de 2010

manuales de fontanería

Yo sé
algunas cosas
las suficientes
para morir dormido
en la piel de una mujer
y sentir en las mañanas
el olor de la leche
en los fogones.

Las ecuaciones
atléticas en soluciones
en la postura elegante
de los pizarrones
las he olvidado.
Puedo recorrer sus grafos
y suponer el camino recorrido
o mirarlas con respeto
desde mi cegera torpe y miserable.

Pero la palabra
disconforme y díscola
se cae constantemente
de las camas y sus sueños
enamora algunas mujeres al paso
y entra en mí
hasta romperme todo entero.

Se articula ágilemente
tras las columnas del silencio
y sus últimos movimientos
hablan de discursos de verano
en el hastío de los desiertos.

Pero hay manuales de fontanería
desconocidos
y aguas ausentes
que llegarán siempre