domingo, 13 de septiembre de 2009

PLANETARIO


Hemos sido invitados
al planetario de la vida.

Aquí no hay telescopios figurados
ni bóvedas suspendidas
en los ojos verticales
de un grupo de visitantes

Más bien hemos encontrado
un grupo de palabras
que defecan con alevosía
en los bolsillos desinfectados
de las mejores conciencias.

A veces han subido
alguna pendiente no programada
de una revolución sin futuro
y últimamente se dedican
a justificar bonos y salarios
en desastres financieros.

Si alguna vez viajaron ciegas
por los pasillos de algún amor adolescente
de nada son culpables.
Ya que fueron ahí dispuestas
como una pasarela de mimbre
entre los ojos confundidos del deseo
y la plancha estéril del sexo.

Pero en las mejores cocinas
de estos menús documentados
hemos visto gallinas sin cabeza
- escapando de los mejores guisos -
hablando del amor en destinos de agencia
y mostrando una vida programada
sin fallos ni adelantos de sentimientos
en su escapulario de postales fabulosas
que nos escupen los nuevos ricos.

Y lamentáblemente
las hemos visto congeladas
en toneladas de novelas e historias
que hablan más bien de muertos de cera
que de vivos libres de toda culpa.

Y estas palabras
que nunca tienen dueño
-apenas alguna lengua comprometida-
me han servido sorpresivamente
para montar este poema
que nada tienen que objetar.