jueves, 17 de septiembre de 2009

Crónica urbana

Tal vez
en el piso de arriba
una mujer maneja un hombre
hasta la saciedad permitida
y mueren los dos
en un sueño miserable
de arrugas estiradas temporalmente.

O en la calle de abajo
tan brillante como una olla en celo,
las paradas de los buses
se llevan el ánimo individual
de todos los silencios asumidos
y los terminales de los noticiarios
hablan preocupadamente
de la pobreza espectáculo
las últimas tendencias de los terroristas
y las rutas inadvertidas
de los paraísos fiscales recién creados.

Y en los parques de sobremesa,
los amantes saben de mundos inexistentes
en un rumor de hormonas amaestradas
los asesinos en serie tejen sin escrúpulo
la senda conocida de sus víctimas
y los vendedores de helados
sonríen por defecto.

Y yo pertenezco ya
a esta pantalla de vidrio
marcando pausas palabras
y nefastos pensamientos de cangrejos urbanos
en un blog solitario.