miércoles, 9 de septiembre de 2009

El bolsillo de la locura

Ahora que ya nos queda poco
apenas el aliento
las uñas cansadas de los días de fiesta
y un traje de bolsillos vacíos
donde atrapar el mundo

Ahora, digo
vamos a contar palabras
hasta formar suaves pendientes
de frases imposibles
y montar locos poemas
quebrantando el papel mojado
de las grandes ideas,
antes de que venga algún constructor
de sueños discursos y metáforas
a prometernos todo.

Nada es imposible.
Podemos crear locutorios vigilados
de elefantes poetas en la madrugada
o pensar que los alacranes
van a vestir las mejores galas
en el asesinato silencioso
de cualquier muerto conocido.

Sólo nos queda, afortunadamente
una imaginación al trote
y la presunción equivocada
de estar cuerdos.

Hasta el momento