domingo, 6 de febrero de 2011

Puedo imaginar

Puedo imaginar
el manantial de tus manos
y el silencio de mis besos
en los precipicios del deseo.

Y multitud de poemas
que se levantaban juntos
todas las mañanas
en la creación del mundo.

Quiero pensar
que aquellas madrugadas prohibidas
entre los restos mundanos
de nuestros cuerpos acabados
eran solamente puertos
destinos desconocidos
en medio de la tormenta.
Auténticas cartas de navegante
en el señuelo de tu sonrisa
que acabaron con piratas
exploradores y adolescentes.

Nada queda ya
excepto un resplandor inaudible
de esta palabra enferma,
auténtica estela de plata
en las noches con luna
de la memoria