miércoles, 16 de febrero de 2011

La memoria del mar

La playa de la memoria
tiene deslizes no esperados
y llegadas convenidas
en las tormentas de la vida

En el vaíven de la olas
y sus caracolas de espuma
llegan brazos de muñecas rotas
y trapos desconsolados
de los desnudos ya desconocidos
de la tortura

Y surgen botellas de ambar
con noticias de ciudades descompuestas
y amoríos en el trance
de la carrera más deseada
de los cuerpos tendidos

A veces
llegan las luces arrastradas
de los faros de la infancia
a preguntar timidamente
por juegos inacabados
y nada puedo decir.
Apenas defecar serenamente
en la digestión meditada
de la melancolia

Estrellamos palabras
sobre los tendidos cadavéricos
de los poemas bien engrasados
de la adolescencia.
Y alguna niña mujer ya
gira la cintura ahora bien amueblada
desde las almenas endiabladas
de la belleza

Y otras veces
surgen herrumbres, artefactos y propiedades
con la voz moderada de cierta edad
y la oscuridad de los notarios
rellena los estantes soldado
en la erección de lo permitido.

Nada ha pasado
que no debiera pasar
y los labios fronterizos de la memoria
atraviesan palabras de arena
en la delación de los dormitorios

Más allá
el silencio llena sin pasión
los latifundios del mar.