jueves, 18 de noviembre de 2010

La ruta del alacrán

Eran los días grandes de la juventud.

La vida era una punción
en la proposiciones del deseo
en los meses estivales.

Y el futuro
parecía una estera maleable
dirigible al punto más cercano
de la vista en curso.

Pero el engaño
lo ha llenado todo
tras las últimas batallas simuladas
en la soledad de los polinomios

Y la piel
quebrada por el cansancio
es un muro impenetrable
a toda mención de la ternura

Ahí fuera
queda el óxido de los cuchillos
y la trepanación de la cordura
en la terminación de los siglos.

La oscuridad de los armarios
es una recuerdo permanente
de la desaparición.