sábado, 20 de noviembre de 2010

DOMINGO

En los domingos
he visto las horas
volar lentamente
sobre los estuarios de la pereza.

Mientras los informativos
rozan sin misericordia
el destino de las alfombras
en un plan infinito
de heridas y agonías.

Se muere el mundo
también los domingos
ahora que se ha establecido
cierta prohibición de la esperanza
y los amantes
han dejado la lluvia
como compañia permanente
de la ignorancia.