viernes, 18 de junio de 2010

El festín de las hormigas

Sólo me reconozco en la sombra
en la sospecha de otros
de que estoy vivo

Ayer reposaba sin mentira
la eternidad más ciega
en el sabor de tus senos
y ahora estoy aquí
en una prolongación equivocada
de mis sombras más educadas.

Penetré conducido insolente
en el calor de la hembra
testigo todavía de la escondida culpa
inmóvil hasta el sueño
en los largos filos de la palabra,
sustancia para la usura
en las habitaciones sin crepúsculo
de las ciudades sin piel ni rostro.

Y luego las palabras
mendicantes y llenas de señas
se han llenado de mentiras
tazas abandonadas
en el abismo de la fiesta
en el festín de las hormigas