domingo, 20 de junio de 2010

Colección de sombras

Tenía un amigo
que guardaba las sombras
en tarros de vidrío transparente

Sombras de cualquier tipo
de bomberos en acción
niños en juegos sin temor
o jubilados sonrientes
en bancos estáticos sin expresión

En su sotano
con una luz ultravioleta
marginal y estriñida
nos sentábamos a ver estos seres
prisioneros y lentos
como moluscos prehistóricos

Se adherian al vidrio
buscando la luz macilenta
queriendo morir ya de una vez
y nos lanzaban burbujas sin sonido
desde sus pensamientos abisales.

Tal vez nos amaban
sin conocernos todavía
o querían ser adoptadas
por nuestros contornos
y surcar de nuevo plazas y mercados
en el simple abismo de todos los días

estos animales de un instante
permanecían disecados
en estos escaparates con etiqueta
- fecha y referencia de la captura
así como grado de luz de aquel día -
como bolas de ambar
vivas y aseadas todavia
en formas cambiantes
según nuestra mirada.

La sombras pérdidas enteramente
de los difuntos conocidos
flotaban en los cuellos de los envases
pidiendo libertad
y emitían una luz amarilla
de lenta agonía
- disidente y melancólica -
a la espera de ser adoptadas
por la eterna oscuridad

Yo me las llevaba
como palomas enfermas
en mi retina de metal