miércoles, 3 de agosto de 2011

Pausa

Veo la destrucción que avanza
en los campos estériles del hambre
en los corazones ya violados sin rostro
en los lienzos espléndidos de la derrota.

Hay llanto
en las camas infantiles
y sombras de incertidumbre
en las manos de las madres.

Los paños estériles de la vejez
hablan de errores que vuelven
de copas vacías en la sobremesa
y de palabras prohibidas
en las fuentes de la locura.

Hay un azul en agonía
en la esperanza de las cenizas
y uñas rotas
en las sustancia de las cárceles.