sábado, 30 de julio de 2011

La mano

Veo mi mano
bailarina equivocada
en el tablero de ajedrez
que es la vida.

Crea palabras garabatos
trapecistas en el vacío inmenso
del cierto precipicio blanco
alentado por la locura

Hay algo bello
cuando se levanta y me mira
ingrávida en el aire
y espera nerviosa
los esqueletos inmóviles de mi pensamiento
en las esferas imposibles
de toda ausencia

El aire se ha detenido
en este juego asesino
donde pierdo siempre
y parece ser
que no hay noticias
de los vidrios transparentes
de nuestra infancia.
No es el tiempo para ellos
sencillamente.

Algo aterriza
en sus pasos entrecortados
y la palabra surge ligera
en los ropajes y accesorios
de este poema