sábado, 8 de enero de 2011

La casa

Caen las palabras
de los bordes de los armarios
y entran abruptamente
las mil luces de tu sonrisa
en el abrir de las puertas.

Y las camas
elucubran amores en fuga
y las cocinas
montan ollas y cubiertos
en el festín de cualquier poema

Y el silencio
siempre prematuro y olvidado
pasa página
en las novelas verticales
de los últimos dinosaurios literarios

Nada ha quebrantado
el paso invisible de las alfombras.
Y las palabras esclavas y vacías
de los televisores
nos hablan de mundos exteriores
en la jungla humana imprevisible.

Los dormitorios
permanecen a la espera
de cualquier batalla sin sueño
en las madrugadas breves
de tus besos.

Y dicen que
hay lapices de colores
y dibujos de monstruos y princesas
en las habitaciones infantiles
montando batallas sin generales
tras las sombras de las ventanas.

2 comentarios:

Sedna dijo...

Me encanta imaginarme las palabras cayendo por los bordes de los armarios.
Tú debes de tener una habilidad muy especial para recogerlas y juntarlas en forma de preciosos versos… como éste.
Que no dejen de caer y que no dejes de recogerlas.

alberto jimenez dijo...

Gracias.
Ha sido un placer

Que la palabra nos siga encontrando

saludos
alberto