domingo, 17 de octubre de 2010

Sin permiso de uno mismo

En los desiertos
las distancias no han sido inventadas
y la luz
- animal previsible sin permiso -
engendra otra luz
e inventa fuego en los matorrales
y dioses de verdades inciertas.

La pobreza
huele a letrina descubierta
y madera quemada
en los pozos de la miseria

La vida
de forma incomprensible
se aferra a si misma.

No hay mucho más

1 comentario:

Sedna dijo...

Se agradece mucho tu visión poética de lo que estás viviendo por allá, a varios mundos de distancia. Tus versos me transmiten la belleza del paisaje y algo de la desolación que se debe sentir.
No dejes de contarnos, quizás la voz de los demás es uno de los pocos recursos de que disponen en lugares así para hacerse oír. Si es con preciosos versos… mejor.

Un fuerte abrazo.