sábado, 24 de abril de 2010

Sin rumbo conocido

Uno puede desear sombras
también montar sueños
o pensar en el santo carisma
de tu piel en brote permanente
tras los impulsos del sexo.

Todo puede ser
desde montar dinosaurios
en los parques infantiles
a soñar con viajes
de playas cristalinas
y mujeres de catálogo.

El barco del pensamiento
tiene tantos rumbos
como segundos el tiempo
pero el último viajero
que camino sobre los mares
acabó plagiado hasta el exceso
en las bóvedas más exquisitas
de los mejores palacios

Ya ves
hasta las cruces más sufridas
y su negocio de salvación
nada han comprendido