lunes, 22 de junio de 2009

Regreso

El regreso a uno mismo
todos los días
desde la lucidez diáfana
del estío de la soledad
mirándonos con sorna
al galopante y terco
camino del sueño,
nunca ha sabido
- apenas nada -
del rutilante paso
de las imágenes colereadas
de aquello que ofrecemos
masticamos deglutimos
y arrojamos mudos
en un sedimento de ocasión.

Poco hay más allá
de este ser en venta
de estas vísceras bien compuestas
vestidas para alimentar
hormonas pupilas bocas
y otros diablos hambrientos
aparentemente sumisos.

Al final
diez minutos vivos
en el abismo olvidado
de nosotros mismos
sólo dan
para salvar sin compasión
aureolas diplomas y trofeos
premios de tómbolas olvidadas
y recortes clasificados
sin referencias alguna
al verdadero paso del hombre.