domingo, 6 de julio de 2008

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las cumbres se levantan perezosas
con sus narices de roca
apuntando al horizonte todavia estrellado
buscando un sol liviano

Amanece ya
y el gesto sorpresivo del sexo
deambula entre sueños preteritos

Y la noche
eterna puta olvidada
nos envia sus ultimas sombras
en su diáspora de hombres baldíos

todo fue
nada vuelve
solo el hálito del dios niño
permanece vacio
en nuestras orejas de carne