viernes, 23 de mayo de 2008

Ana

Ana era joven
se perfumaba todo aquello
que pudiera ser comestible
para su proximo percance amatorio.
Tenia aquello una transcendencia de horas
de preparaciones delante del espejo
mirando sus pechos punzantes
declaratorios sintomas de deseo.

nada pasaba desatendido
ni la linea exacta de las cejas
ni el labio sedoso y arqueado
ni el corte correcto de sus unas

Despues de elegir sus braguitas preferidas
mirando su cuerpo desnudo
autentica panacea del paraiso
llegaba el cuidado esmerado
de las miradas furtivas
de las palabras seductoras
del movimiento de manos acompasado
de todas las formas de seducir

Por ultimo
la imaginacion al poder
el amante cautivo doblegado
jadeante ante el esfuerzo grato
se muestra rendido y humillado
restos de un naufragio perdido

Nunca fue tan facil
hacer el amor