domingo, 3 de abril de 2011

Nada hay que me reconozca

Yo he sido
tantos yo
en le festival de mis caras
en la vagancia programada del tiempo
que ya no me reconozco

Ya no puedo ver
en los velos disimulados
de los giros de las palabras
el latir de un corazón
entre otras cosas bueno

Puedo ver
la mano que se extiende
el espejo atronador
en las mañanas sin rumbo
y la lengua
dormida en el silencio
de los discursos

Quiero ver
en aquellos días imprevistos de la juventud
el arte natatorio de la locura
en los foros invernales de los doctos

Pero nada hay
que me reconozca
solo un sentimiento capilar
de palabras afortunadas
en el balcón de tus ojos