viernes, 2 de julio de 2010

Otra vez abril

Qué sabes tú
de las lombrices del odio
tan naturales y livianas
como un paseo en la madrugada

Sólo hace falta
la buena tierra esteril
de los salones dominicales
para que se vean ciegas y tiesas
en los mejores periódicos
y apunten bien dirigidas
al reunido canto de los imbéciles.

Vamos a quebrar
la serenidad de los cementerios
y la memoria de los caminos
con artilugios clandestinos
ahora que un sudor asciende
de las lagunas del olvido
y las patrias etnias y razas
se acompañan sin vergúenza
por los pasillos invisibles
de las futuras víctimas extendidas

Es la destrucción que avanza
- generación desposeida -
en los campos de labranza
en el valor íntimo de la hembra
en la mirada del huérfano.

Todo se dibuja
en los márgenes bordes
de la locura más cuerda
como si la mano del cirujano
hubiera fallado sin lástima
en el momento preciso

Sólo hay monstruos rutinarios
en la lamina líquida del mundo
ahora que las palabras
fermentan ya azules
en los establos de la infamia

La recolección de la esperanza
comienza de nuevo