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sábado, 30 de mayo de 2009

Ay mujer


Ay mujer,
te escribo desde la larva del deseo
y sus mil tripulaciones
de peces sin escamas
rodeándote.

Y sólo quiero
desde los pergaminos sellados
de aquellos besos fugitivos
donde el tacto invisible
se posó sin palabras
levantar el vuelo
hacia las almenas de tu mirada
y pensar que fuiste mía
como el viento aquel
que paró su vuelo
ante tanta vida.

Nada perdura
sólo el recuerdo late
en los lupanares del tiempo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Amor sin pausa


El encuentro de los peces
colmando de orgasmos
el tendido ausente del mar.

El vestido a rayas del viento
mirando indeciso apasionado
el pergamino arruinado del mundo.

El toroide disparatado del aire
subiendo los eslabones transparentes
del calor del verano.

La vela indecisa del futuro
apuntando al presente loco
temerario hijo en fuga.

Todos ellos
nada saben
de nuestro amor sin pausa
ni parece ser
que haga falta.

martes, 10 de marzo de 2009

Desnudo de mujer


Desnudo tu cuerpo
en un ejercicio permanente
de herejía desbocada.

De mis tinieblas vengo
cual ermitaño desconocido
lleno de inútiles palabras
abocadas como becerros de oro
a la lengua del deseo.

A mis huesos pertenezco
y con algunos postres más
algo me considero.
Algo desde lo que llegar
al páramo húmedo y caliente
de tu piel milenaria
al fruto primitivo y fugaz
de la morada cóncava de lo eterno.

Sin rostro
no hace falta
en nuestro artefacto nos detenemos
y vemos pasar el mundo
extendido plano y mediocre
y nuestra luz aquí cerca
nos lleva implacables
al desprecio absoluto vomitivo
del resto.

domingo, 22 de febrero de 2009

Coito




Voy a entrar
en tu cuerpo
una vez más.

No te muevas
quédate quieta
en este amor sin olas
en que nos hemos convertido,
en este haber primitivo
en el que siempre nos encontramos.

Déjame fluirte
canoa de mi mismo
sin rumbo ni agonía
esperanza primaria
de un hombre solitario
para la multitud de una especie,
trazo acabado
de la vida ya ungida
en el sueño venidero

Ya fue
fui tuyo otra vez.
nada se ha quebrado
en el dormitorio oscuro
sólo un placer permanece abierto
en el diván de la memoria

12 poemas de amor y un viaje esperado, Poema 4



El amor
no es una historia del corazon.
Sin cuidado
todo el cuerpo se presenta
con el fragor del sexo
sin un destino fabricado.

Con el tiempo,
tras la tormenta desesperada
hemos de cortar cabezas y miembros
de este monstruo agigantado.

Sin odio
guardaremos sus huesos sin peso,
cromos de juegos
en las manos de un niño,
tras los armarios de la melancolía.

jueves, 19 de febrero de 2009

12 poemas de amor y un viaje esperado, Poema 2


Más allá del deseo
que se injerta presuroso
en glándulas desconocidas
y pasea sin tapujo
el estandarte ebrio del cuerpo.

Más allá
de todo este dislate
cuestiones de química sin resolver,
la mirada de una sonrisa
en el rellano de la vida,
el lento caminar de la amistad
en alguna ruta sin nombre,
e incluso
el huido tránsito
de un día de verano
con el calor a cada rato,
todo significa.

Es todo,
en esta locura alquilada
procesión de acuerdos
entre la vida y la muerte

miércoles, 18 de febrero de 2009

12 poemas de amor y un viaje esperado, Poema 1


Hay trances de amor
que viajan sin retorno.

Nunca se lanzaron
tras el desnudo quebranto
del deseo
ni viajaron primitivos
en el viaje del sexo.

Nada se hizo
ni se dijo
más allá de lo esperado.

Como la palabra,
artefacto inesperado
vivo en algún lector distraido
mensaje en botella de papel
sin remitente conocido.

martes, 17 de febrero de 2009

El amor


El amor
es una energía atípica
de masa variable.

Se pierde la razón
algunas veces banalmente
por un gato vagabundo
el perro de la casa
o los jacintos de la vecina.

Perder el tiesto
por las curvas de la prima
también puede ocurrir.

Aumenta
hasta cotas no asumibles
en la mujer alcanzable
e implosiona asperamente
ante la imposible.

Como un torrente
se enmascara
tras las faldas de dos piernas asustadas
o fluye sereno y concéntrico
en la mirada familiar
de un padre responsable.

Fluye, va y viene
aumenta y disminuye
en tropezones de sopas digeribles
o en mares de lágrimas solitarias.

Y nunca permanece
más de una estación
en los caminos sempiternos
del alma.