
Arqueaban sus espaldas
hacia atrás
hasta el tacto pétreo de sus vertebras
y el vacío insólito de la posible caída.
Y en un impulso inhumano
se lanzaban hacia delante
con sus pies fijos en la impasible tierra
y de sus bocas abiertas al unísono
salía un embutido fabricado
de palabras sentencias eructos
sonidos guturales
y quejas branquiales
de todo tipo.
Con el esfuerzo
el silencio lo cubrió todo
y el muro de la verdad
se abrió ante la sopa infame
de tanta mentira descompuesta.