miércoles, 18 de marzo de 2009

Una mañana como cualquier otra


No vamos a cantar victoria
en esta mañana
como cualquier otra
con nuestro indulto
de pequeños dioses solitarios
asumiéndolo todo.

Atribuciones olvidos
y otras travesuras
son las baldosas de este suelo,
que nos mira distante y horizontal
desde su pergamino de conjeturas
al quebranto vertical de nuestros huesos.

No vamos a explicar nada
que todo sería mentira
o justificaciones pueriles
de un preso condenado
en el mar de legajos palabras
y sentencias armadas
de presunciones y cohechos.

Todo dirán otros
desde sus lenguas de acero
y sus ojos de lagarto
en tormentas de verano
al sonido de la tropa.
Batir de alas
de palomos asustados
tras la presencia sin nombre
de un gato en la sombra.

Lo mejor será
lanzarse de frente
como un barco a la tormenta
suicida y temerario
sin nada que perder.
Acaso estas necias palabras
sarcasmo de uno mismo
ante la apelación de otros.

La vida
en punta
y adelante.

lunes, 16 de marzo de 2009

A mi compañera


No pienses que yo
mutilados los últimos mástiles del sexo
voy a quedar esquivo a tu presencia.

Ahora cuando más
me haces falta
como la raíz al árbol
el bastón al ciego
o el verbo a la palabra
voy a estar cerca
aquí donde se juntan las miradas
sin verse
y las agotadas trazas de uno mismo
buscan sin norte alguno
los rastros de lo vivido
en mil palabras sin excusa
ni precio aparente.

No sólo por todo ello
sino más bien
porque eres
el hilo sutil y eterno
que me rescata
de esta maraña de signos
que me asedia cada mañana.
Locura irreverente
que monta ansias sueños
y escribe artilugios inservibles
sin control alguno.

Si estás
yo soy
y si un día no estás
mis palabras quedarán
pero yo seré de ti
y en ti
solo un sueño
y en mi
nada.

domingo, 15 de marzo de 2009

.


Todos
nos cansamos de todo.

Del crepúsculo no invitado
de la miseria lejana
en los noticiarios del mediodía.

Del jefe plástico
y sus invitaciones hacia la nada
de los portazos de los hijos
y sus increpaciones adolescentes.
del hastío del sexo
con otra misma piel cada mañana
de la trajeta de crédito
recurrente a final de mes
de las epístolas de los domigos
bajo el fundamento
de vacaciones en el cielo.

De los paseos planeados
en los jardines simétricos de la ciudades
con los mismos amigos
sus bonos de inversión
y sus planes de futuro inmobiliario.

De las amantes diferentes
los higiénicos cuartos
de evasión sin compromiso
y el paso atropellado
de estar en todo lado.

De la palabras de este poema
que nada quieren decir.

Y de la muerte
todavía
no hemos tenido tiempo.

viernes, 13 de marzo de 2009

Veraneo


Incólume
se presentaba el verano
en un altercado invariable
de deseo y tedio
tras cada esquina
de uno mismo.

Nada perturbaba
el asunto mediocre
de los días sin noticias
el veraneo anodino
de postales sin esmero alguno
y la salsa sin aguante
de las fiestas de los pueblos
único baluarte noticioso
de lugares sin nombre.

Con poca ropa
llegaban las mujeres
al punto álgido del sexo
entre piscinas sin fantasía
y un vendaval transparente
de novios afeitados
lencerías al acecho
y autos muertos cómplices
en la madrugada.

Nada era nuestro
ni el tiempo
en su caída permanente
ni la sonrisa parapléjica
de los famosos asolados
en sus playas de sílice.

No estábamos allí
más de lo que debiéramos
prostituidos en el paso lento
de un calor sin forma
con el rostro bastardo
de un verbo muerto.

Siempre era tarde
para besar inconsolable
los labios del otoño
y el sueño del invierno
para nunca jamás.

Mar eterno


En los vacíos sin lengua
insondables perpetuos
del hambre.

En los alabastros barrocos del amor
llenos de palabras hormonadas
de gestos ensoñados por momentos
de sueños enloquecidos
caídos en los abismos húmedos
de una noche de deseo.

En la dura piedra del infame.
Torturadores encolados
en las máscaras del orden
en procedimientos jerárquicos
solutos aprendidos
de una opereta absoluta
movimientos concretos
del perro apropiado.

En los palacios derruidos
antiguos cantos al unísono
de reinos vertebrados
en medio de la sopa ausente
de los rebaños anónimos.

En las iglesias de todo tipo
llenas de miedos amenazas
y cestas voladoras de paraísos
sujeto todo ello
por etiquetas de vivos colores
a la sonrisa dibujada
de un dios íntimo.

Por todos estos caminos
y sus lodos
y sus bordes de pastizales
desiertos y páramos
no he encontrado
el silencio absoluto del hombre
palanca minúscula y humilde
que nos conecta
hacia un mar eterno.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Amor sin pausa


El encuentro de los peces
colmando de orgasmos
el tendido ausente del mar.

El vestido a rayas del viento
mirando indeciso apasionado
el pergamino arruinado del mundo.

El toroide disparatado del aire
subiendo los eslabones transparentes
del calor del verano.

La vela indecisa del futuro
apuntando al presente loco
temerario hijo en fuga.

Todos ellos
nada saben
de nuestro amor sin pausa
ni parece ser
que haga falta.

martes, 10 de marzo de 2009

Desnudo de mujer


Desnudo tu cuerpo
en un ejercicio permanente
de herejía desbocada.

De mis tinieblas vengo
cual ermitaño desconocido
lleno de inútiles palabras
abocadas como becerros de oro
a la lengua del deseo.

A mis huesos pertenezco
y con algunos postres más
algo me considero.
Algo desde lo que llegar
al páramo húmedo y caliente
de tu piel milenaria
al fruto primitivo y fugaz
de la morada cóncava de lo eterno.

Sin rostro
no hace falta
en nuestro artefacto nos detenemos
y vemos pasar el mundo
extendido plano y mediocre
y nuestra luz aquí cerca
nos lleva implacables
al desprecio absoluto vomitivo
del resto.

domingo, 8 de marzo de 2009

.


Los masacradores
llevan siempre gafas oscuras
ceñidas a la piel
con grapas de cartílagos artificiales,
como si sus ojos
pertenecieran a otro mundo.

De este no lo son
fueron invitados a levitar
entre las nubes de la desmemoria
y el corredor estrecho del deber cumplido.

Tierra sobre tierra
cerca de la infamia.
Horror añadido al tiempo
costra putrefacta y conocida
de lamentable enfermedad.

jueves, 5 de marzo de 2009

Psiquiátrico central



En la habitación 103
un enfermo ejemplar
pasaba hojas
recogía apuntes
y anotaba en las paredes
citas con ilusión.

Pero sus libros apilados pulcramente
regalos personales de sus amigos íntimos
no tenían palabras escritas.
Sólo las tapas dibujadas
delataban su presencia.
Cuencos vacíos
en medio de la sed.

Su lectura incansable
entre sueños diluidos
y razonamientos agotados
no impedían
rayando en la locura
alguna cordura.

En sus ratos libres
nos hablaba con pasión
del cariño simple de Dios
la ternura vacía del mediodía
o de las botas viajeras del diablo.

Admirábamos
en la caída de la tarde
el dibujo de sus brazos
arañando epopeyas sin nombre
o el mirar santo de sus ojos
recitando poemas de amor.

En una ocasión
nos habló del sexo
ese reptil dormido
sobre la luz del mundo.
Ya no tenía él
el blanco recuerdo del mismo
sobre sus pieles azotadas
ni caminaba presumido
por sus senderos estrechos.

En sus últimos días
nos confesó tardíamente
que escribía un libro.
Este navegaba lento
entre la ruinas de si mismo
y la sorpresa de todos.

Naturalmente
en blanco

domingo, 1 de marzo de 2009

Geología de España


Yo, de España
siempre supe poco.

Me sorprendía de niño
el ronco crepitar de los vasos
sobre la mesa puesta
al paso de los trenes de carbón
y el vaho visitante de los cristales
en la lengua del invierno.

Se soñaba apresuradamente
en los pupitres infantiles
alguna conquista sin tregua
el olor a incienso de las sotanas
y el sexo sin fortuna de los ángeles.

Tan extranjero era
de todo aquello
que otros libros extraños
me truncaban la cabeza
entre juegos de desvanes
y niñas sin cortesía.

La vida del pastizal autóctono
siempre pasó sin atención
bajo mi higuera de melancolía.

Y su relatorio
espejismo insatisfecho
aburrido pastoso y sin seña
de la historia mil veces comentada
se replanteaba y relamía
como un niño aburrido de haber nacido
pedazos de razas y esencias
bisturís cortando míticas tierras
y un maratón de banderas sin pleitesía.

Por higiene
sin mucha alevosía
me arrimaba tímido
a los nuevos tiempos de ocasión
democracia de aluvión
con pasquines a todo trapo
y el corazón en alto
de algo nuevo por llegar.


Ahora ya
ungido por la distancia
tengo la culpa de no haber sido
y desde este trono vacío
de la otra españa
abismo de nostalgia hechicera
remiendo descosido del desposeído
puedo decir y pienso
de esta tierra de trigo y vino
que haber sólo hay una:
la de fuera.