miércoles, 14 de enero de 2009

Exilio

A veces
me exilio de mi mismo
residuo de algún combate cercano
fragmentos de poemas destruidos,
más allá de donde
la palabra ardiente
me pueda encontrar.

Quisiera saber entonces
cuantos dientes
tiene la muerte
en su boca arpía.

O conocer
tierra adentro
si el alma sin nombre
se inmuta cambia
al paso trivial de los muertos.
Como la luz
que cruza cercana
y nos lleva la mirada.

Es mejor
no saber nada
y entrar como los locos
en una melancolía sin retorno.
Ser espora
sin rumbo en medio de la nada.

Poco bueno
ha dado el mundo,
poco bueno a de dar.

Voy a volver
al trazo de la palabra
para sentirme vivo
una vez más.

martes, 13 de enero de 2009

Guerra


Mirad
como la ira de los pueblos
y de sus gentes enloquecidas
bebe en el arroyo de la guerra.

Pueblos sofocando otros pueblos
gobernantes contra hombres
mujeres y niños indefensos
combatientes desmembrados
torturados sin aliento
presos sin consuelo alguno.
Héroes parapetados en estatuas
y patrañas de frases célebres.

Nadie fue avisado
del horror de la guerra,
ni siquiera el vencido.

Un delirio razonable
escribirán algunos
desde la justificación consentida
de la pomposa victoria.

Quedarán tendidos
sin permiso en la historia
un mar de víctimas,
efectos colaterales
de la desmemoria.

Y el silencio
se llevará las culpas de todos
como un torrente indigesto
de prematura muerte.

Por ningún lado
se ve ese animal
hercúleo poderoso
llamado díos.
El único invitado.
Esto era cosa de hombres.

lunes, 12 de enero de 2009

Lejos de todo

Las sacrílegas
manos del sexo
rudo animal vergonzoso
en medio
de la noche oscura.

Tiempo que cae
a bocanadas de si mismo
amontonado sin cuidado
de arrebatado pasado
y senil figura

Repertorio de olvidos
péndulo acompasado
en la letanía agridulce
de la melancolía

Tardes últimas
de aquello que es,
vísceras sedimentadas
sin rumbo pendiente,
sin haber sido nunca
nada previsible

Estoy tan lejos
de todo
que no hay sexo ni tiempo
que me comprendan

El perentorio
aleteo del olvido
me espera
sin aviso aparente


El Chaco
Enero 2009

domingo, 11 de enero de 2009

GAZA


Nada pertenece
a los hijos de la noche.

Sólo la vergüenza
y la mirada de sus víctimas
quedarán alojadas
como fotogramas viejos
en sus pupilas de hierro.

Niños muertos
como pétalos sin compromiso
entre llantos anónimos
y ataudes blancos.

Niños vivos
sin mirada ni sonrisa
vestidos de pavor calcinado
en medio de la noche
más oscura.

La victoria
no tiene fin
la ira tampoco

El Chaco
Enero 2009

sábado, 10 de enero de 2009

Venganza

No hay
mayor venganza
para la muerte
que morir un día.

Igual
que el verdugo
vive del miedo visceral
del condenado.

Igual
que el deudor
camina quebradizo
tras la ganancia fecal
del usurero.

Igual
que el adolescente,
pedazos de uno mismo
en los delirios de cualquiera,
huye pomposamente
de los consejos del padre

No da igual
caer en la misma muerte
bomba suicida sin mano culpable
y morir así
a despecho
de amor frustrado.

El Chaco
Enero 2009

viernes, 9 de enero de 2009

la humedad
del blanco papel
llama a la palabra
como suelo fértil
de mirada infinita.

La idea
bulbo germen
espora caprichosa
vendrá de lejos
viajero sin pasado
loco maniatado
en el borde laminar
de la cordura.

Embrión rebelde
de lo no dicho.

jueves, 8 de enero de 2009

Sombra habitada

Yo tengo la costumbre
de habitar mi sombra
sin haber sido invitado.

Nadie sabe entonces
si el deber de estar vivo
responde a un dios dormido
o a una luz sin sombra
desnuda y virginal
en el quebranto azimutal
del mediodía.

Ahí seguimos
sin saberlo
sin pertenecer a nada
sin tramar nada
ojo de cangrejo
en un abismo imaginado

lunes, 5 de enero de 2009

Poemas sin poetas

La realidad poética
no existe
es una ficción.

Sólo el poema
auténtico baluarte lírico
queda en pie
tras los derruidos muros
de las palabras de los poetas.

Ellos van y vienen
en festivos momentos interesantes
entre discursos interminables
de cabezas solitarias y erectas.

Escribir
es matar todos los días
los turbios secretos
de aquel primer amor
en el fulgor del deseo.

domingo, 4 de enero de 2009

De la mentira
al fracaso
solo hay un camino
el triunfo

sábado, 3 de enero de 2009

Venía yo de mi mismo

Venía yo de tantos recuerdos
esta triste tarde de invierno.

De cuando era joven
con plumero de alabastro
tendido en mil errores ya olvidados
y de aquellos intentos
de ser todo al mismo tiempo.

Venía yo de aquel yo mismo
como si fuera un mensajero
que algo perdió
en posadas lejanas
y debe volver siempre
va adelante y atrás
en un viaje infinito.

Así van esos dos seres
el que fue y el que es
parapetado uno tras otro
embebidos en esta sombra
que dicen es uno mismo.