En el primer salto vertical
del prohombre primitivo
la palabra era grito
desnudo graznido.
Luego
Llegaría la cuna del pensamiento
para dominar al tiznado salvaje
Llegaron guerras y disputas
historias de amor trenzadas
aleteos de un mundo mejor
y libros de toda clase.
Hemos pensado tanto
y hablado consecuentemente
que lo segundo disimuló
el latir del primero.
Y seguimos
hablando y hablando
como loros disecados
en un museo de cera.
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